Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, más conocidos como Caballeros Templarios
Non nobis, Domine, non nobis, sed nomine tuo da gloriam
“nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, sino para la gloria de tu nombre”
Este histórico lema de los templarios impuesto a la Orden por su primer padre espiritual, San Bernardo de Claraval, sumariza en unas pocas palabras el ideal y el propósito de su existencia.
Los primeros hermanos no vivían y luchaban por interés personal, sino por un concepto, el establecimiento de la sociedad cristiana, una civilización dedicada a la gloria de Dios. La caballería de hoy intenta emular esta gran tradición en el hecho de que sus trabajos y vidas deben ser un ejemplo para otros y como una hermandad tener como objetivo llegar a construir una aristocracia del espíritu.
Un caballero templario entiende que hay un Dios, una vida creada por El, una verdad eterna y un propósito divino. En consecuencia esta implícito que la verdadera existencia y las bases históricas de la Orden tienen por objeto:
1.- Luchar contra el materialismo, la impiedad y la tiranía en el mundo.
2.- Defender la santidad del individuo.
3.- Afirmar la base espiritual de la existencia humana.
Los que son soldados del Temple son soldados de Dios. Como tales deben siempre andar con Dios y ser m�s que simples mortales. Deben conducirse con humildad y ser los m�s honorables, los m�s nobles, los m�s corteses, los m�s honestos y los m�s caballerosos.
El templario debe servir a la Orden y no esperar ser servido por ella. Que lo que colabore lo haga en servicio de Dios y no debe esperar recompensa salvo el saber que con ello honra a la Orden por su devoci�n.
El templario no debe causar a ninguna criatura herida o da�o, sea esta una criatura humana u otra, sea por ganancia, placer o vanidad. Al contrario, el templario debe intentar llevar la justicia a todos aquellos que no la reciben porque todos son hijos de Dios y a todos a concedido Dios el don de la vida.
Ante todos los seres el templario debe demostrar caballerosidad, cortes�a y honestidad, teniendo presente que son testigos de Dios.
Un templario debe vivir cada d�a como un cr�tico del d�a anterior, de esta manera cada nuevo amanecer ser� un paso hacia una mayor nobleza.
Ning�n templario deber� ofender de forma alguna a una persona u otro ser. Para todos el templario debe ser un ejemplo de caballerosidad.
Ninguna mujer deber� temer nada de un templario, ni de sus palabras ni de sus acciones. Ning�n ni�o deber� padecer tampoco ese temor. Ning�n hombre, no importa cuan rudo sea, deber� temer a un templario.
Donde hay debilidad all� el templario debe llevar su fuerza. Donde no hay voz all� el templario debe llevar la suya. Donde est�n los m�s pobres all� el templario debe distribuir su generosidad.
Un soldado del temple no puede estar esclavizado por creencias sectarias u opiniones estrechas. Dios es la verdad y sin Dios no hay verdad. El templario debe siempre buscar la verdad porque en la verdad est� Dios.
Jam�s un templario debe deshonrar a otro, porque dicha conducta le deshonrar� a �l y llevar� descr�dito a la Orden.
Escribo este post porque me apasionan estos soldados de Dios, una contradicci�n si, pero ahi est� lo que los hace especiales. Juran defender su f� a cualquier precio, convirtiendose en los mas temidos guerreros de la �poca, disciplina y fanatismo religioso a partes iguales. Que la orden del temple se convirtiera en la m�s poderosa y temida orden militar de la epoca no fue casualidad.
Naturalmente este codigo era el ideal de caballero, en la realidad las cosas cambiaban y bastante.
Monjes guerreros… y no, no es un invento cristiano, otras religiones tienen o tuvieron sus propias ordenes o defesonres de la verdadera fe.
Apasionante tema sin duda, espero que entendais un poco mejor mi aficci�n hacia esta orden religioso-militar.









Existe la orden en la actualidad siento la misma pasion por la orden/
La paz del Sen~or este cpon vosotros
Saludos
Carlos